El Ozono

El Ozono

El ozono fue descubierto por el químico alemán Christian Frederick Schönbein mientras trabajaba en la Universidad de Basilea (Suiza) en el año de 1840. En la segunda década del siglo XX Justus Barón von Liebig, otro químico alemán, es el primero en estudiar las posibles aplicaciones del ozono para uso humano. El uso del ozono se remonta a la I Guerra Mundial en que el médico berlinés Wolff, observó que las heridas sépticas de guerra y abscesos, presentaban una mejor cicatrización bajo la acción del ozono, consiguiendo con él una rápida desinfección.

El ozono obtenido del oxígeno puro es un gas incoloro, de olor penetrante, químicamente puro. Dicho gas es muy inestable y se descompone rápidamente nuevamente en oxigeno, por lo que es necesario que se produzca en el sitio donde será utilizado. No existen trabajos científicos que documenten efectos dañinos si se suministra por otra vía distinta a la respiratoria, en dosis controladas y mezclado con oxígeno.

En cuanto a sus propiedades químicas podemos decir que el Ozono es un agente fuertemente oxidante, con un potencial de oxidación inferior solamente al del flúor, tal como se observa en la siguiente tabla:

 Agente Oxidante Potencial
Fe + 2e - 2F + 2.87 v
O3 + 2H + 2e - O2 + H2O
+ 2.07 v
H2O2 + 2H + 2e - 2H2O
+ 1.77 v
MnO4 + 4H + 3e - MnO2 + 2H2O
+ 1.68 v
O2 + 4H + 3e - 2H2O
+ 1.23 v
HCrO4 + 7H + 3e - Cr + 4H2O
+ 1.28 v
NO3 + 3H + 2e - HNO4 + H2O
+ 0.94 v

 

Se observa cómo el ozono es netamente más reactivo que el oxígeno. En la mayor parte de las reacciones, el oxígeno es un oxidante lento, mientras el ozono actúa con mucha mayor rapidez.